La resurrección.

Cuando hablo de la resurrección con amigos agnósticos o ateos (o espirituales, pero sin religión), generalmente se me quedan viendo como si les hablara de los reyes magos.

La resurrección es la parte crucial del cristianismo. Sin este elemento, Jesús es solo un maestro más del buen vivir y la felicidad y todos los sacerdotes deberían de buscar un trabajo honesto en qué ocuparse.

Estas son las objeciones más comunes que escucho.

Jesús no existió

No podemos saber si Jesús existió porque sólo lo conocemos a través de la Biblia, que no es una fuente histórica confiable.

Esta es una de las más increíbles objeciones (al menos para mí), pero la he escuchado con frecuencia: Que no existió o que es imposible conocer al Jesús histórico real porque vivió hace tanto tiempo que es imposible separar el mito de la realidad. Además, utilizar los evangelios como una fuente histórica no es confiable, hasta que se verifique con otras fuentes.

Mucho se ha escrito sobre el Jesús histórico, pero la gran mayoría de los historiadores y exegetas serios coinciden en que existió un judío llamado Jesús, que fue maestro y fue famoso por sus obras en palestina durante el reinado de Tiberio, fue ejecutado en una cruz en la prefectura de Poncio Pilatos y siguió teniendo seguidores después de su muerte. De hecho existen más pruebas de su existencia que otras figuras históricas, y nadie los pone en duda, como Alejandro Magno o Cleopatra.

Podemos confiar en la fiabilidad de los evangelios como documentos históricos porque hemos podido comprobar con hallazgos arqueológicos la existencia de algunos de sus personajes y cotejar con otros documentos ajenos al cristianismo lo que cuentan. Algunos de estos:

  1. Flavio Josefo. Historiador judío de la época, menciona a Pilatos, a Anás, Caifás, el rey Herodes y a Jesús mismo.
  2. En 1962 se descubrió evidencia de Pilatos en Cesárea: Una inscripción donde se anotaba su nombre y título.
  3. En 1990 se encontró la tumba de Caifás, al sur de Jerusalén.
  4. Josefo y Tácito hablan de la crucifixión de Jesús como una condena ordenada bajo Poncio Pilatos.
  5. De Josefo y Mara bar Serapion sabemos que fue acusado por líderes judíos.
  6. Del Tambud de Babylonia, Sanhedrin 43a, sabemos que la acusasión fue por herejía.

Sin embargo, estas confirmaciones no nos dicen nada nuevo de Jesús. Para conocer su enseñanza, vida y milagros tenemos que usar los evangelios, sabiendo que tienen referencias históricas confiables.

No hallar el cuerpo en la tumba no significa que resucitó

Pueden existir varias razones que expliquen la tumba vacía sin tener que apelar a un suceso sobrenatural. ¿Por qué escoger la más improbable de las teorías al encontrar una tumba vacía?

Estas son las teorías más comunes para explicar la tumba vacía:

  1. El cuerpo fue robado por los apóstoles, para después anunciar que había resucitado.
    Esta acusación de hecho es mencionada en los evangelios. La acusación es descrita en Mateo por los sacerdotes judíos, aceptando el hecho de que el sepulcro estaba vacío.
    Sin embargo, robar el cuerpo para decir después que había resucitado resulta anacrónico, pues no existía tal creencia entre los judíos de la época. Algunos creían que después de la muerte no había nada, otros que su espíritu iría a un lugar sombrío llamado sheol, y algunos otros en alguna forma de resurrección, pero al final de los tiempos y en forma de espíritu.
    Además, está el testimonio de los primeros testigos que dieron cuenta de la tumba vacía: las mujeres. Si la historia de la resurrección fuera una invención de los apóstoles tras robar el cuerpo, hubieran elegido como testigos a hombres, pues en ese tiempo el testimonio de una mujer era completamente ignorado.
  2. Jesús no murió en la cruz, salió de la tumba y después se reunió con los apóstoles.
    Si los apóstoles hubieran visto salir a Jesús maltrecho y arrastrándose, necesitado de atención médica urgente, ciertamente no lo hubieran considerado un elegido de Dios.
    Además, los romanos eran profesionales en lo que hacían, incluso tenían protocolos para asegurar la muerte del condenado después de cierto tiempo de estar colgado en la cruz. Escapar de la condena de muerte por crucifixión a manos de los romanos es muy ingenuo, ¡eran expertos!.
  3. José de Arimatea movió el cuerpo a otro lugar.
    Los evangelios nos cuentan que el sepulcro era de José de Arimatea, ricachón de la zona. ¿Pudo utilizar su propio sepulcro por conveniencia (por las prisas antes de la pascua judía) y después, moverlo?
    Si así hubiera sido, entonces cuando las mujeres y los apóstoles se dan cuenta del sepulcro vacío, ¿por qué no les dijo que lo había movido? ¿Quién lo movió si sería impuro mover el cadáver de un criminal?

Las apariciones fueron alucinaciones.

Las apariciones de Jesús después de su muerte pudieron ser alucinaciones de sus seguidores más cercanos.

Los evangelios hablan de las apariciones de Jesús con su cuerpo, aunque la palabra que se usa es distinto, como una especie de cuerpo glorioso. Incluso come frente a algunos de sus apóstoles y en una ocasión hasta les prepara de comer.

Existen alucinaciones, pero... Que la misma alucinación te prepare de comer y ¿a más de una persona? ¿Pudo haber sido una alucinación colectiva? Poco probable, pues no solo fue a un solo grupo, sino a varios en distintos lugares, a distintas personas, e incluso a no creyentes.

La resurrección es un mito pagano

Existen mitos de héroes que mueren y resucitan para triunfar. Sus orígenes paganos solo demuestran que el cristianismo es una versión más de esos mitos.

En primer lugar, es un error común tratar de invalidar una aseveración tratando de descalificar cómo llegó a ella. Sin embargo, las similitudes son superficiales solamente.

Los mitos son historias atemporales (empiezan con "Érase una vez", o suceden "Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana") para dar alguna lección o significado. Sin embargo, los evangelios suceden en un tiempo específico: Durante el gobierno de Poncio Pilatos en Judea.

Los que afirman que los evangelios son mitos, simplemente no han leído suficientes mitos.

— C.S. Lewis

Además, no existen mártires de Hércules, Dionisio, Thor, Osiris, u otros seres mitológicos porque todos sabían que eran mitos; la gente no da la vida por mitos, pero sí por la verdad. Los apóstoles y otros testigos de la resurrección sufrieron muertes horribles porque sabían lo que habían visto y simplemente no podían negarlo. Es difícil imaginar que alguien esté dispuesto a morir por un milagro que saben que fue un fraude.

Conclusión

Si los evangelios son históricamente confiables, ¿por qué no creer en los testigos presenciales de los hechos? A fin de cuentas, es imposible explicar el surgimiento del cristianismo sin la resurrección, pues otros autonombrados mesías judíos habían aparecido en la escena... Y como aparecieron se perdieron en la historia.
Las implicaciones de la resurrección son grandes, pero este post ya es demasiado largo.

CHRISTENDOM has had a series of revolutions and in each one of them Christianity
has died. Christianity has died many times and risen again; for it had a
God who knew the way out of the grave.

— G. K. Chesterton